Cuando somos adolescentes, y comenzamos a mantener nuestras primeras relaciones de pareja, nadie se preocupa, ni se para a pensar ¿tendré que poner unas normas a esta relación? Generalmente todo es mucho más sencillo y aprendemos a base de prueba y error, ¿qué significa esto?
Cuando una pareja comienza a salir siendo adolescentes, y siguen juntos pasado el tiempo, las normas se marcan espontáneamente porque los dos miembros de la relación van creando su propia personalidad, según evoluciona la relación. Pero, ¿qué ocurre cuando una pareja se conoce ya en edad adulto, tras haber tenido varias relaciones?
Pues, sencillamente, deberíamos de marcar unas reglas del juego, o normas de convivencia, entre ambas personas, ya que cada uno de los miembros de la relación llevará su propia mochila a cuestas, y esto puede crear conflictos relacionados con inseguridades, celos, dudas o simplemente forma de ver la vida.
Comenzar una relación tras varios fracasos amorosos, generalmente, no suele ser tarea sencilla, y las dos personas deberán de tener mucho cuidado en cómo se hacen las cosas en los primeros meses.
Platón decía que los 6 primeros meses de la relación de una pareja es fundamental para crear una futura buena base para la misma, y se deberán de hablar mucho las cosas. Saber lo que le gusta o no a tu pareja es importante. No obstante, lo es más saber qué cosas le hacen daño debido a su propia historia personal.
¿Alguna vez te has encontrado con alguien que te diga: “no digas eso, que lo decía mi madre”? o ¿eso me recuerda a una actitud de mi expareja que odiaba?
Es bueno hablar todas estas cosas relajadamente, ya que la mente humana es complicada y, tal vez, un gesto, una expresión nos haga entrar en crisis de pareja por un conflicto del pasado no resuelto.
Por tanto, aprended a marcar vuestras reglas, hablar, hablar y hablar; tantas veces como sea necesario, hasta que conozcáis cada miedo de vuestra pareja, y juntos aprendáis a superarlos.
Una pareja debe servir para crecer, y en ningún caso para restar. Juega con unas normas limpias y el juego será fantástico para ambas partes.

Beatriz Vilas