Recientemente me hicieron una preciosa entrevista en una revista de Motivación y Crecimiento Personal, y me gustó especialmente porque realizaron preguntas distintas al resto de las entrevistas que habitualmente me suelen hacer. Me preguntaron sobre mis hábitos personales y preferencias de vida y, entre otras cosas, se interesaron sobre mi desayuno. Alguien puede preguntarse, ¿para qué quieren saber tu desayuno?, ¿a quien le puede interesar? Pues bien, estos hábitos de vida son una de las cosas que yo pregunto a mis clientes para conocer su nivel de energía.

Es cierto que cada persona debe de tener los hábitos alimenticios y de cuidado personal que le hagan bien. No obstante, desde mi punto de vista, una persona que no descansa por las noches, no desayuna fuerte por la mañana, y no se cuida dentro de sus posibilidades; es complicado que pueda ser productiva durante el día.

Cada persona deberá de buscar la dieta que más le vaya e investigar que le sienta bien a su cuerpo y que no. En mi caso, por ejemplo, tuve que cambiar mi delicioso zumo de naranja, el cual llevaba tomando desde que tengo uso de razón por las mañanas, por un zumo de pomelo, ya que me producía ardor estomacal. Lo mismo ocurrió con la leche, que en mi juventud me la tomaba a litros y ahora no la tolera mi organismo; e intento cambiar el pan de trigo por el del espelta, tras años de oír gritar a mi organismo. Si he de enfrentarme a un duro día de vuelos, conferencias y sesiones de coaching, yo decido hacerlo con energía y esa es mi actitud desde hace muchos años.

En lo que dependa de ti, dentro de tus circunstancias, intenta organizar tu vida, tu dieta, y escucha a tu organismo, porque será él el que te indicará lo que le gusta o no. Si tienes problemas de piel o de cabello, pregúntate, ¿qué está pasando en mi vida que no está alineado conmigo?, ¿cómo puedo yo ayudarme a sentirme mejor cada día? Tu cuerpo es sabio y él te indicará lo que debes de hacer. Simplemente, tenemos que aprender a escucharlo desde el corazón.

Beatriz Vilas