Recientemente fue el día de San Valentín, y como siempre mi correo se llenó de imágenes de AMOR y cariño, de personas deseándome un feliz día. Realmente, soy una persona muy afortunada.
Y, entre tanto corazón pensé, ¿somos conscientes realmente de las emociones que sentimos y de dónde las sentimos?
Nuestro corazón posee alrededor de 40.000 neuronas que actúan a diario como amplificadores para ampliar nuestra intuición, y para ayudarnos a percibir la realidad que nos rodea. Y, aún así, nosotros no somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, y seguimos dejándonos llevar por nuestros instintos más razonables en lugar de por los del corazón.
Pero, ¿podríamos gestionar nuestra vida de otra forma? ¿Cabe la posibilidad de guiarnos por nuestro pequeño corazoncito?
Si tuviéramos la capacidad de hacerle más caso a ese maravilloso órgano, que tan poco tenemos en cuenta, os aseguro que nuestra vida sería más sencilla.
Recientemente, fui a un curso en Münich para aprender a gestionar la Coherencia Cardiaca y el ritmo de nuestro corazón, con el fin de poder enseñar más y más a mis clientes; y de seguir aprendiendo poniéndolo en práctica primeramente conmigo misma.
Por ello, cada mañana medito, cuido mi alimentación y mi cabeza, y comienzo el día preguntando a mi cajita: ¿qué quieres hacer hoy?
Os invito a que probéis y comencéis a escucharos desde el corazón. Veréis la diferencia, y ya me contaréis lo que ocurre.
Espero vuestros comentarios, desde un corazón de late.

Beatriz Vilas