Lunes, 8h de la mañana. Comienzo el día con mi clase de alemán, intentando a mis 42 abriles seguir aprendiendo, ahora un idioma que a mi modo de ver es más complicado que lo que ponen algunos manuales; ó ¿será que, tal vez, a mi cabeza le cuesta más, debido a sus creencias limitantes?
Siempre, me dijeron que lo mío no eran los idiomas, y aquí estoy; viviendo en Suiza sin saber muy bien expresarme en su lengua. Pero, es curioso. En el fondo, me hago entender y eso me hace ser más consciente de la importancia de la Comunicación no verbal.
Como bien explicaba en mi segundo libro “Leer la Mente o casi”, su importancia es casi de un 93% dentro de nuestra comunicación, y ahora me encuentro poniéndolo en práctica.
Pero, ¿cuál es la razón por la que nuestra mente se satura y piensa que no aprenderá un idioma? ó ¿por qué prejuzgamos y decimos a nuestros hijos que no podrán hacerlo?
Gracias a Dios la educación va cambiando. Pero, todavía me encuentro con muchos padres que me dicen que sus hijos son una cosa u otra: “El niño es tímido”, “a la niña no se le dan bien los deportes”, “las lenguas no son lo suyo”, …
Y, así crecemos día tras día con prejuicios que otros nos instauraron desde pequeños.
Pero, sólo son eso; prejuicios de otros que hacen que creamos que no podemos conseguir las cosas.
Así que levántate y haz como yo, ¡desafía a tu propio cerebro y ponte en marcha! Tal vez no consigas ser Gasol en la NBA o no tengas una dicción fantástica del chino. Pero, te aseguro que poco a poco irás creando la mejor versión de ti mismo.
Yo ya puedo comprar el pan en alemán. Y, tú, ¿a qué esperas?